Sus víctimas
son entre el 8 y el 15% de la
población universitaria, y las
mujeres son más propensas. Provoca
tensión, temblores y ansiedad a la
hora de participar en clases
grupales o tener que dirigirse a un
profesor. Muchos jóvenes hasta dejan
sus estudios por no poder superar
esta problemática en alza. Las
relaciones familiares pueden ser
determinantes.
Temblores, insomnio y respiración
acelerada son algunos de los
síntomas más comunes de la fobia
social y una de sus derivados, la
fobia a los exámenes que, en la
actualidad, padece de un 8 a 15% de
la población universitaria. Ambas
patologías están relacionadas y
tienen a la ansiedad como
protagonista. “La fobia social es un
trastorno de ansiedad dependiente
del entorno, que se activa frente al
público por miedo a ser evaluado
negativamente. Lo más común es que
los alumnos no se animen a levantar
la mano en clase por temor a
preguntar algo estúpido, y mucho
menos proponerse para exponer algún
trabajo realizado en grupo. La fobia
a exámenes está íntimamente
relacionada con la social y se
activa ante la inminencia de un
examen final, es focalizada, y se
agudiza cuando es de forma oral”,
explicó el licenciado Guillermo Del
Valle, (N de E: coordinador de la
Red ansiedadsocial.com.ar ) “En mi
experiencia en el consultorio, la
edad promedio es de 20 años,
mayormente le ocurre a las mujeres y
las personalidades más propensas son
las introvertidas, exigentes y
obsesivas”, finalizó.
Vértigo. “Frené el estudio y hasta
tuve que cambiarme de carrera”,
comentó Ana, estudiante de
Psicología y con 3 años de Medicina
en su haber. El mayor miedo despertó
con una materia particular por la
actitud intimidatoria del profesor.
“Al momento de dar el examen final
sentía que me iba a preguntar algo
que no sabía y que me iba a
humillar. Por mi ansiedad, la noche
anterior casi no dormía y al llegar
la hora de levantarme sentía los
pies pesados e inmóviles, lo que
terminaba siendo una ‘buena excusa’
para no ir a rendir”, detalló.
El caso de Patricio es similar,
aunque él retomó su carrera
original, Administración de
Empresas, luego de haberla
abandonado. “Algunas veces rendí
finales escritos, pero cuando
llegaba la etapa del oral, no iba.
Al hacer eso me daba culpa y entraba
en un círculo vicioso. Los trabajos
en grupo tampoco me gustaban, porque
pensaba en que mis compañeros se
reirían de mis opiniones. Recién
cuando empecé terapia me di cuenta
de mi fobia y el gran miedo que le
tengo al fracaso”, confesó.
Cuando recuerda el sudor frío y el
color rojo que tomaba su cuerpo
antes de hablar en público, agradece
haberse dado cuenta “de que existen
tratamientos y ‘herramientas’
–técnicas de relajación y
respiración, entre otras– para
superar el miedo”. Para Julieta
también es difícil confiar en sí
misma. “Los síntomas de ansiedad los
tengo desde siempre, aunque lo
identifiqué con fobia social hace
poco. Solía reconocerme como una
persona muy nerviosa y sentía que
nadie me quería”, recuerda.
Estudiante de Biología desde hace 10
años, todavía siente temblores ante
la “amenaza” del examen y el
“peligro” de dejar en evidencia “una
respuesta estúpida”. “Me cuesta
comunicarme con la gente en general,
y desde que estoy estudiando, se
agravó”, confesó.
ADN familiar. “En general, las
personas que tienen fobia social
tuvieron experiencias infantiles
traumáticas, fueron criados en
ámbitos familiares muy exigentes,
rígidos, represivos, y con padres
que utilizaban el castigo como forma
predominante de aprendizaje”,
consideró el licenciado Ariel Minicí,
del Cetecic (Centro de Terapia
Conductivo Conductual y Ciencias del
Comportamiento) y aseguró que
“con tratamiento adecuado un 95% de
los casos se resuelve de forma
definitiva”.
Ataque de nervios
*En el mundo, según el Manual
diagnóstico y estadístico de los
desordenes mentales, las personas
que padecen fobia social oscilan
entre el 3 y el 13%. En las grandes
urbes afecta a más de un 10% y en
ámbitos rurales, a menos del 5%.
*Los tratamientos más utilizados
son: técnicas de manejo de la
ansiedad, control de la respiración
abdominal, relajación muscular,
pensamientos y afirmaciones
positivas y ensayo oral antes de
rendir solo o con un compañero.
*A los 20 años es la edad promedio
en que se activan la fobia social y,
especialmente, el miedo a los
exámenes.
Nota del editor de Hablar en Público Portal: la negrita es mía.