En España, al
contrario que en
Estados Unidos,
apenas se da
importancia a la
expresión en
público y no se
sabe cómo
aprovechar los
recursos.
Pasearse por un
escenario con un
micrófono con
cierta soltura,
ajustarse al
tiempo, saber
preparar una
buena
presentación,
haberse
preparado bien
lo que se quiere
transmitir y no
confiar en la
capacidad de
improvisación.
Son los
requisitos
mínimos para
poder lanzar con
éxito un
mensaje. Y es
una de las
asignaturas que
suspenden los
españoles.
Manuel Campo
Vidal, en ¿Por qué los
españoles
comunicamos tan
mal? (Plaza
Janés, 2008),
dice que “si el
power point es
la muerte de la
oratoria debemos
convenir que la
oratoria ya no
gozaba antes de
buena salud en
estas latitudes
de Europa
meridional”.
Campo Vidal
recuerda que
parte de esta
falta de
experiencia se
debe a que en
los años de
educación, desde
la escuela
primaria hasta
la universidad,
no se hace
hincapié en este
elemento,
“es como si en
España se
fomentaran sólo
receptores y no
emisores”. Y no
son sólo los
alumnos, porque
los profesores y
directivos se
mueven por las
salas tratando
de contar algo
mientras leen
una presentación
de power point.
“Se reconoce la
importancia de
la comunicación,
aunque tarde,
pero se usa sólo
como excusa para
eludir
responsabilidades,
sin propósito de
enmienda
alguno”, señala
Manuel Campo
Vidal. La
conciencia de la
falta de
conocimiento en
las técnicas
oratorias existe
pero no se pone
remedio.
Y ya no es sólo
en el uso de la
palabra. Saber
controlar y
guardar los
silencios y los
gestos es
necesario para
poder llegar al
auditorio, sea
grande o
pequeño. “Es
importante tener
en cuenta la
comunicación
gestual y la
estética para
que el contenido
del mensaje sea
más efectivo”,
añade Campo
Vidal. Conocemos
la teoría pero
no la práctica y
muchas veces se
llega más con la
forma en que se
expone que con
el mensaje.
Se venden
resultados,
proyectos de
futuro,... pero
en ¿Por qué
los españoles
comunicamos tan
mal? se
recuerda que
“vende mejor la
ilusión
edificada sobre
lo que se tiene,
que por poco que
sea, siempre es
algo”. No es
suficiente saber
hablar bien: es
necesario cuidar
la preparación
de lo que se va
a decir.
¿Quién redacta
el discurso?
Una parte de los
empresarios
españoles se ven
obligados a leer
discursos en,
por ejemplo, una
entrega de
premios. Pero
antes el texto
ha sido
encargado a un
periodista amigo
o a alguien con
facilidad para
escribir y al
que se le suele
olvidar adaptar
el speech
a la
personalidad del
directivo,
señala el autor
de ¿Por qué
los españoles
comunicamos tan
mal?.
Conectar con el
auditorio usando
el sentido del
humor es una de
las herramientas
más utilizadas.
Además “permite
simplificar
situaciones
complejas y
resolverlas de
un plumazo”.
Los nuevos
modelos
Pero no todo son
penas. Campo
Vidal señala que
el déficit
comunicativo en
la empresa
española
comienza a
combatirse: los
cursos y
sesiones de
oratoria
comienzan a ser
vistos en las
compañías.
Directivos y
mandos medios
suelen ser los
encargados de
transmitir la
información por
ser quienes
disponen de
ésta. “Habrá que
acostumbrarse a
contemplar esa
realidad de
consumo rápido
de contenidos
breves, si no se
quiere perder
eficacia en la
comunicación”.
Conocer y
optimizar el
tiempo del que
se dispone para
poder adaptarlo
al discurso es
necesario para
no irse por las
ramas y dormir
al auditorio.
Diez puntos para llegar al público
1. Vencer el miedo escénico mediante la práctica. Ensayar el discurso y tener confianza en uno mismo resulta fundamental para tener un mayor control propio y de la situación.
2. Comunicar los mensajes con eficacia. Tienen que ser claros y precisos, que atraigan la atención del público.
3. El silencio y las pausas son dos elementos que deben de saber controlar porque tienen un gran valor comunicativo.
4. El material audiovisual, como las presentaciones de power point, son un apoyo a las palabras del emisor.
5. El buen uso de la voz es el elemento fundamental para establecer la comunicación. El tono y la modulación sirven para poder resaltar y enfatizar partes del discurso.
6. Los gestos, movimientos y demás componentes de la comunicación verbal deben ir acorde con el mensaje oral.
7. El mensaje debe de estar adaptado al público al que va dirigido.
8. Saber del tiempo del que se dispone para evitar los discursos interminables y, si hay más ponentes, no pisarles sus intervenciones.
9. En situaciones de crisis saber manejar los silencios y lanzar mensajes claros.
10. Para elaborar un buen discurso se ha de tener claro su finalidad y ser redactado de forma clara.